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GOBIERNO Y EMPRESAS NORMALIZAN LA CORRUPCIÓN EN MÉXICO.

  • Mar 30, 2020
  • 6 min read

Updated: Apr 3, 2020

¿Qué actores (activos y pasivos) intervienen en estos actos de corrupción en tu disciplina?




Por: L. Tonatiuh Ramírez.


El gobierno mexicano ha normalizado la corrupción de la mano de las empresas en los últimos años. La burocracia, el tráfico de influencias; así como los acuerdos y negociaciones entre ambas partes, son sólo algunos de los elementos que generan un clima nocivo para el desarrollo socioeconómico y político del país. ¿El emprendimiento? el sector más afectado.

La corrupción es un problema que se ha ido gestando en México a través de los siglos y es hoy cuando más perjuicio tiene sobre nuestras vidas. No solamente se trata de una problemática que impacta negativamente a la legitimidad política del país; sino que deja una enorme huella en el ámbito empresarial, generando así repercusiones en el ámbito social y económico. Sin duda, la corrupción se ha convertido en un modelo que distribuye beneficios de distinta índole en nuestro país y en muchos de los casos suelen ser tan sutiles que pasan desapercibidos; como indica Rodríguez (2016):

“El beneficio de la corrupción o extorsión puede ser monetario o no, inmediato o no. Así mismo, este beneficio toma muchas formas: una transferencia monetaria, el favorecimiento de un proveedor inferior, la contratación de un empleado menos calificado, una ventaja competitiva arbitraria o simplemente la prevalencia y preservación de un status quo desigual.”

Según Rodríguez (2016), aquella persona que decide emprender se ve obligada a invertir tiempo; así como recursos materiales y humanos adicionales para hacer frente a dichas condiciones. Esto deriva en una inminente fuga de capital de la nueva empresa. Además, si esto se conjuga “con la escasez de acceso a capital, resulta un escenario que puede ser letal”. Un claro ejemplo de esta situación es la siguiente opinión compartida por un emprendedor: “Cuando arrancas tienes que hacer lo que sea para que tu empresa jale.”


Las nuevas empresas que emergen en el mercado están casi obligadas a enfrentarse con la corrupción y ésta, de acuerdo con Rodríguez (2016), “tiene una alta correlación con el sector en el que operan. Sectores como el de construcción son de los más plagados por actos de corrupción en comparación con, por ejemplo, el naciente sector de Tecnología, hasta ahora menos vulnerable”. Pero, ¿a qué se debe esto? Rodríguez explica que “una causa importante es el nivel de cercanía y dependencia del sector con instituciones de gobierno”; lo que nos lleva al tema de la burocracia en México.


Como es bien sabido, vivimos en un país donde muchos de los trámites y actividades de carácter administrativo no suelen ser muy eficientes, y en algunos casos son poco eficaces. El exceso de burocracia es un problema del cual padece nuestra nación y termina por repercutir en la creación de nuevos negocios y empresas que podrían beneficiar la economía nacional. Según un estudio publicado por la Universidad de Cuenca, Ecuador; por cada incremento de 1 unidad porcentual en la “calificación de la facilidad para abrir un negocio” en México, el índice de corrupción disminuye en promedio un 0.42%. Esto significa que a mayores incentivos y facilidades por parte del gobierno para crear una nueva empresa, menor es la corrupción percibida en el país. Briseño, Mendieta y Castro, explican los resultados de la siguiente manera: “A través de diferentes modelos de regresión hemos descubierto que facilitar la apertura de empresas disminuyendo trámites, costos y número de días; puede incentivar seguir el camino de la legalidad y evitar el de la corrupción” (2017).

Como confirmación de lo antes enunciado, Rodríguez (2016) afirma:

“A pesar de la magnitud y generalizada corrupción, hemos visto que un enfoque en políticas públicas que favorezcan el emprendimiento y disminuyan las fricciones a las cuales se enfrenta un emprendedor, tiene un impacto positivo sobre los niveles de corrupción gubernamental.”

Para reafirmar el punto anterior, se encuentra una investigación cualitativa realizada por el mismo autor, en la cual se encontró que “la causa más común para el pago de sobornos entre los emprendedores que afirmaron haber recurrido a pagos extraoficiales, resultó ser con el propósito de agilizar la obtención de permisos y licencias”. Además, añade que

“El 45% de los emprendedores encuestados afirmaron que el gobierno les ha solicitado dinero para la obtención de un contrato u oportunidad de negocio y otro 25% afirmó haber pagado un soborno en especie, como una comida o viaje, con tal de obtener una oportunidad de negocio o contrato. Un emprendedor nos comentaba, por ejemplo, que “si no accedes a dar sobornos se te van eliminando las posibilidades de recibir más contratos o te empiezan a dificultar ciertos procesos”.”


Por lo que se puede concluir que la dificultad para abrir negocios, en efecto, incentiva la economía informal; pero que muchos otros procesos se pueden ver entorpecidos si no se accede a cometer actos corruptos.

Es por lo anterior que no resulta sorprendente enterarse que “según cifras del INEGI, las PYMES generan el 52% del PIB y el 72% del empleo en México. Sin embargo, México se encuentra rezagado en la creación de nuevas empresas” (Rodríguez, 2016).

Si bien, la burocracia y las “trabas” para abrir nuevos empresas son un factor relevante; la cultura de corrupción que vivimos día con día ha llegado a permear el sector empresarial al grado de volverse parte de la práctica y la cultura de negocios;los empresarios están conscientes de ello. Encuestas y entrevistas realizadas a emprendedores mexicanos han arrojado que el “63% (...) está de acuerdo o totalmente de acuerdo en que la corrupción es parte de la cultura de negocios en México. El 57% también afirmó que esta práctica les afecta en la operación diaria de su empresa.” (Rodríguez, 2016). Aunado a todo esto, se ha generado una industria nueva de gestoría; donde se ve involucrado otro tipo de actores: los gestores. De acuerdo con Rodríguez (2016):


“Los gestores o intermediarios son personas con acceso privilegiado a información o a contactos. Normalmente se trata de exfuncionarios de gobierno o inclusive funcionarios activos que aprovechan el conocimiento que tienen del sector y de cómo funcionan los procesos para brindar estos servicios de gestoría”.

Si bien, en inicio, los gestores no brindan ningún valor agregado al emprendedor o a las dependencias de gobierno con las que trabajan, éstos “representan un costo adicional al actuar como un eslabón más de la cadena de valor”. Lamentablemente, el acceso no tiene un precio moderado, “los gestores cobran sumas cuantiosas a los emprendedores por beneficiarse de su know-how y llegan a representar el 10% de un contrato o el 20% de los recursos o subsidios obtenidos del gobierno”, según Rodríguez (2016).

El problema viene para los emprendedores, quienes se encuentran en una situación de desventaja, ya que “las empresas establecidas tienen ya, como parte de su costo fijo, a abogados, contadores y ejecutivos senior con expertise y amplias redes de contactos en su nómina, lo que les permite navegar eficazmente el aparato burocrático”. Lo anterior se traduce en un incremento de los costos de la empresa y consecuentemente en una reducción de las utilidades de la misma; por lo que soluciones deben generarse dentro de los negocios y empresas. Como indica Arellano (2018), “las empresas construyen rutinas y soluciones internas que les permitan atender la demanda de soborno por parte de los servidores públicos” y como en el caso anterior, de los gestores o intermediarios. Esto lleva a uno de los puntos más importantes de problemática: la normalización. Arellano afirma que “las empresas crean procesos internos estables y organizados para pagar los sobornos como un acto normalizado”. Por último, cabe mencionar que una de las maneras más sutiles en que se manifiesta la corrupción es el tráfico de influencias; es decir, “el uso de conexiones para obtener beneficios o favores personales sobre otros participantes del mercado de forma arbitraria” (Rodríguez, 2016). A pesar de que podría pasar desapercibido y no ser considerado como un acto corrupto,

“El tráfico de influencias está tipificado en el Código Penal y de acuerdo a éste, cae en la ilegalidad cualquier servidor público que se involucre en negocios ajenos a su cargo o que produzcan un beneficio propio o para un tercero, así como cualquier persona que promueva dichas conductas ilícitas.”

Dicho lo anterior, se puede concluir que existen muchos elementos pasiva o activamente alimentan el problema de la corrupción en México. Algunos son más notorios que otros, pero todos contribuyen al fortalecimiento del modelo ilegal de distribución de beneficios; modelo que ha terminado por normalizarse el día de hoy. Como bien enuncia Arellano (2018), el soborno “más que ser un acto aislado de individuos, es una relación social que tiende a normalizarse y racionalizarse”. Vivimos en un país donde los emprendedores coinciden “en que la forma más efectiva para obtener una ventaja competitiva es a través de sobornos y conexiones” (Rodríguez, 2016); y donde, según Arellano “la corrupción es una calle de doble vía donde gobierno y empresas se refuerzan mutuamente”.

Definitivamente, la corrupción es el problema más severo en México y como enuncia Rodríguez (2016), “Su omnipresencia y los costos que acarrea permiten categorizarla como el enemigo público número uno”.


REFERENCIAS:

Arellano Gault, David (2018), “Corrupción ¿calle de una sola vía? La internalización del soborno en empresas en México”, Iztapalapa. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades, núm. 84, año 39, enero-junio de 2018, issn: 2007-9176; pp. 163-190. Disponible en <http://revistaiztapalapa.izt.uam.mx/index.php/izt/issue/archive>.


Briseño Ramirez, H., Mendieta Muñoz, R., & Decle Castro, J. (2017). Corrupción y facilidad para abrir negocios: un estudio econométrico de panel a nivel municipal para México. Revista Economía Y Política, (19), 136 - 160. https://doi.org/10.25097/rep.n19.2014.01

Revista Economía Y Política, (19), 136 - 160. https://doi.org/10.25097/rep.n19.2014.01

Rodríguez Á. (2O16). Emprendedurismo y corrupción. Retrieved from https://imco.org.mx/indices/la-corrupcion-en-mexico/capitulos/analisis/emprendedurismo-y-corrupcion


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