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LA NORMALIZACIÓN DE LA CORRUPCIÓN

  • Mar 30, 2020
  • 5 min read

Updated: Apr 3, 2020

¿Cómo se genera y efectúa la corrupción en tu disciplina?



Por: Diana Herrera


Las empresas crean procesos internos estables y organizados para pagar los sobornos como un acto normalizado.


Una de las prácticas más comunes de corrupción en las empresas en México, es el soborno. Hablamos de soborno cuando se intercambia algún bien o servicio a cambio de obtener ventajas competitivas para la empresa, como lo puede llegar a ser algún permiso, ganar una licitación o título, etc.

De acuerdo con INEGI en 2014 México, reflejo las siguientes cifras: “El 11.3 % de los delitos que victimizan a empresas en México fueron actos de corrupción. De estos delitos, 44.9 % implican a funcionarios encargados de otorgar permisos o licencias; 19.9 % incluyó a policías, jueces y ministerios públicos; 19 % a funcionarios del sector salud, tributario, de seguridad social o de protección civil; y el resto, a servidores de obra pública y de bienes y servicios” (INEGI, 2014).


Sin embargo, hoy en día se está volviendo una práctica más que habitual, normalizada y hasta sistematizada dentro de las empresas. Es cierto que en primera instancia las organizaciones pueden llegar a ser vistas como las víctimas de los sobornos de funcionarios públicos, pero ante la necesidad de hacer esta actividad algo estable para sustentar el soborno, empiezan a hacer esta acción parte de su proceso interno, pues se requiere crear y estabilizar una serie de pasos organizados y racionales que involucran diferentes personas o empleados que ayuden a cumplir las demandas del soborno. Esta respuesta al soborno, por parte de un proceso interno, no únicamente implica el coste del soborno, sino del proceso organizacional que debe cambiar, para satisfacerlo.


Todo este proceso que conlleva el soborno, debe ser uno justificado y explicado, y en muchas ocasiones hasta escondido por las propias personas de la organización.


La hipótesis central es que existe dentro de las empresas una corrupción sistemática, es decir, están creando procesos internos para sustentar financieramente las condiciones del soborno, siendo ahora empresas estabilizadoras de dicha acción.

Para empezar a comprender todo el proceso de estabilización debemos tener en cuenta que, al estudiarlo, podremos comprender la dinámica real de los actos de corrupción y, sobre todo, entender todos los detalles de este fenómeno y así tener una visión más amplia de cómo poder combatirlo o mitigarlo.


Como bien sabemos, una organización construye una serie de mecanismo de influencia, procedimientos, rutinas, etc., para que los miembros de la organización se sientan identificados y puedan encontrar un sentido a todas las acciones que realizan dentro de esta, sin embargo, es mediante estos mecanismos que se puede llegar a influir de manera intencional o no acciones normalizadas de comportamientos corruptos.


Del mismo modo que una organización normaliza el tener respeto por la jerarquía y los procesos, se pueden también normalizar comportamientos corruptos y añadirlos a los procesos que se realizan día con día, haciéndolo ver “normal”, incluso pueden ocurrir que un grupo de personas que no tienen comportamientos corruptos se mezclen en este tipo de actividades al no ver el panorama completo.


Cuando hablamos de actos de corrupción dentro de las organizaciones, los propios actores de la organización pueden escudarse con que se realizaron esas acciones por un bien común, algunas de estas justificaciones son:

-Negación de la responsabilidad (“me fue ordenado”),

-Negación del daño (“es un soborno que no afecta a nadie por su tamaño o por los efectos positivos que traerá para la empresa”)

-Negación de las víctimas (“yo solo pagó el soborno dado que sería más costoso no hacerlo”)


Es aquí donde nos preguntamos si, ¿Realizar un acto de corrupción está bien, mientras se obtenga un bien común o se justifica porque se fue obligado? O bien, es únicamente una justificación hipócrita, o en su defecto, ¿una justificación para sentirse bien consigo mismo?


ESTUDIO DE CAMPO DENTRO DE LAS EMPRESAS


Para empezar a analizar de manera más profunda, cómo es que se realiza todo el proceso de actos de corrupción en la empresa, en este caso, el soborno, se comentará acerca de un estudio que se realizó con empresas mexicanas. Se seleccionó como muestra para la aplicación de la encuesta a empresas con un tamaño económico importante, es decir, empresas catalogadas como medianas que constan entre 101 y 250 empleados y con un rango anual de ventas de 100 a 1100 millones de pesos mexicanos (5.5 a 59.5 millones de dólares).


Asimismo, también se tomaron en cuenta que pertenecieran a sectores en donde la probabilidad de requerir permisos, licencias o autorizaciones para funcionar, fuera mayor, como la industria agrícola, comercial e industrial, dejando de un lado, las empresas dedicadas a servicios. Cabe mencionar, que los datos de las empresas permanecerán de forma anónima y confidencial.

Bajo estas variables, se tuvieron un total de 1156 empresas en la ciudad, a todas se les envió un cuestionario por correo electrónico a los directivos generales, con el fin de que pudieran responder por ese medio la encuesta. También se realizaron llamadas telefónicas y en todo lo que duro la investigación se mandaron dos mensajes de recordatorio. El cuestionario contenía 19 preguntas con opciones semicerradas. En general se obtuvo una tasa de respuesta del 26.4%, pues solo 306 fueron cuestionarios completos.


RESULTADOS DE LOS SOBORNOS.


Respecto a cómo se maneja el proceso interno de soborno en la empresa, se obtuvieron los siguientes resultados;

-24.4 % de las empresas que lo sufrieron reportaron que lo contabilizan como un gasto especial, y 56.4 % señaló que lo identifican como “otros gastos”. El 17.6 % reportó que internamente no tienen una definición contable para procesar el soborno.

En cuanto a cómo la empresa genera un proceso interno para tratar la solicitud de soborno, 56.4 % reportó que el caso lo llevan de una a dos personas; 26.2 % de tres a nueve personas; y 17.2 % señala que es tratado por 10 o más personas.

Por otro lado, es interesante conocer que sólo el 23.7 % reportó que la totalidad de las personas involucradas en el procesamiento del soborno saben que, en efecto, están tratando con uno y 36.6 % afirmó que la mitad o menos de las personas involucradas tenían conocimiento; 74.8 % considera que el soborno le es solicitado por una red de servidores públicos y solo 14.3 % cree que es un individuo el que lo solicita. En cuanto al lugar donde se establecen los acuerdos, 42.8 % reportó que se realizan en una comida o desayuno fuera de la empresa, 35.9 % en la empresa misma, y 16.1 % señaló que ocurre en las oficinas del servidor público.

El cuestionario también se obtuvieron resultados de cómo es la relación con el servidor público El 82.9 % indicó que realiza algunas actividades para “mantener” el buen trato con el servidor público (invitaciones a actividades informales, regalos). No obstante, 38.84 % también admitió que utiliza amenazas o negociaciones fuertes para mantener estable el convenio del soborno. Incluso uno de cada 10 (11.7 %) ha pasado de las palabras a los hechos y denunció formalmente los actos de corrupción en algún momento.

Por último, ante la pregunta de si el soborno y lo que tiene que hacer la empresa para entregarlo ha afectado negativa o positivamente a la empresa, tres de cada 10 dice que la empresa ha cambiado para mal, mientras que 7.5 % opina que, para bien, y 47.4 % considera que no la ha afectado ni positiva ni negativamente.

Por último, la aplicación y resultados de este estudio, nos ayudará a reflexionar como ciudadanos, empresarios o futuros emprendedores, en cómo el tema de la corrupción cada vez está en aumento, y sobre todo, como se ha normalizado por parte de las empresas y vuelto parte de un proceso interno.


REFERENCIA:


Arellano Gault, David (2018), “Corrupción ¿calle de una sola vía? La internalización del soborno en empresas en México”, Iztapalapa. Revista de Ciencias Sociales y Humanidades, núm. 84, año 39, enero-junio de 2018, issn: 2007-9176; pp. 163-190. Disponible en <http://revistaiztapalapa.izt.uam.mx/index.php/izt/issue/archive>.




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